LA, LI, LO, LU, Y …LE

Se trata de una lela comunista, que es doblemente lela, por lela y por comunista

           La de Lala. Lala, que me horroriza, es un apodo cariñoso de abuela. Como Lalo de abuelo, que me espeluzna aún más. También Lalo es mote familiar de Gonzalo y Estanislao, que no se parecen en nada. –Lalo, que dice Lala que me compres chuches-. El niño no tiene la culpa, pero esa oración es de prisión preventiva.

            Li de Lila. El lila es un color, un violeta pálido, que no ha tomado el sol. Una flor muy bonita y efímera que nace y crece en el lilo. Lila es también sinónimo de miedoso, de cobarde. –Eres un lila-. En mi infancia, uno de los peores insultos y desprecios que se podían emitir o recibir.

            Lo de Lola. Lola, también apodo familiar y sintético de Dolores. Teta. –Lola tiene un par de lolas impresionantes-. “La Lola se fue a los Puertos”, con Paco Rabal y Rocío Jurado. Lola Flores, la genuína, “si me queréis, irse-, el día de la boda de su hija Lolita, ante el tumulto popular. Lola Delgado, María Dolores Delgado, la Fiscal General del Estado, novia de Baltasar Garzón y denunciada por la asociación mayoritaria de Fiscales. Lola, como le llamaba Villarejo cuando eran amigos.

           Lu de Lula. Lula, de presidente de Brasil a...

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5 Replies to “LA, LI, LO, LU, Y …LE”

  1. Fernando José Fernández de Tejada Simoes dice:

    Siguiendo a Ussía.
    La Lo-le/ la Lo-le, dice la canción, la Lo-le es cojonuda, como la Lo-le no hay ninguna.
    Como el Le-lo de La Moncloa, tampoco.
    Fue por uvas a Dubái y se volvió sin racimo alguno que llevarnos a la boca, por Le-lo. El presidente francés, que viajó con las mismas intenciones, acompañó su vuelta con mas de quince mil millones, no es un Le-lo.
    Aquí, eso si, estamos alelados. Y diría que, ya, por fin, hoy, hasta, vive Dios, escandalizados con lo que acontece en nuestro Congreso lleno de ……, no te de miedo a decirlo, dilo : di, putadas.
    Que no. Fíjense en el extraño modo en que se desarrolló el trabajoso lio del otro día, el día de líos acumulados.
    Se dieron cuenta, es importante, del gesto que Sánchez le hace con sus manos a las ministras, Calviño por ejemplo, que estaban sentadas junto a él cuando se desesperan ante el primer anuncio del resultado de la votación. Les dice, el Le-lo de La Moncloa, con su gesto: esperar, esto aún no se ha terminado. Y así fue, acto seguido, la de los rizos borreguiles, rectifica y en un segundo anuncio proclama que el decreto ha sido ratificado, la ley está viva, resucitada. Alivio, saltos, besos, caricias y arrumacos a todo pasto entre los trileros, su truco ha funcionado y el trato por truco ha salido, lisiado, adelante. Es, por ahora, el triunfo del engaño, del atentado antidemocrático del que, una vez más, es victima la democracia española, España.
    Veremos en los próximos días / horas, si hay pantalones en la oposición para enfrentar este burdo ataque; ahora que los pantalones los lleva cualquiera que se proponga llevarlos, sin que importe lo que esté debajo. Lo que importa es lo que hagan quienes los portan y que lo hagan bien, que lleguen hasta donde sea necesario llegar para aclarar todo lo sucedido sin arrugarse por el camino. Eso pasa mucho.
    Estamos, estoy, de Sánchez y su incompetencia hasta más allá de ese sombrero que nunca uso, y cansado de Casado. Todo cansa.
    Este oscuro ultimo y grave asunto, hasta L. M. Anson se ha alarmado, se tiene que investigar a fondo,repito, sin excusas. Hay que terminar con la vergonzosa juerga anti democrática que, en este y otros muchos casos, se están corriendo en el Congreso algunos/ muchos de los diputados que manejan, descaradamente a algunas/ muchas de las diputadas que se dejan manejar, encantadas.
    Que le, Lo- le, vayan dando a cuantos sean incapaces o no quieran de llegar al fondo de todo esto, alelados; serían, victimas propiciatorias de los trileros de turno y con ellos nos victimizan a muchos, demasiados españoles que hemos depositado en ellos y sus siglas nuestro voto de confianza.
    Mis felicitaciones y abrazo a los diputados de UPN, anti Le-los, que han sabido hacer honor a sus juramentos, a los compromisos con sus votantes y…… a sus pantalones bien llevados.
    Nada, ni una gota de agua.
    Este tío catorce va a resultar gafe de verdad.

  2. alberto mallofré sánchez-pantoja dice:

    «Como LA llamaba Villarejo», no «LE».

  3. Fernando José Fernández de Tejada Simoes dice:

    Errata detectada. Debe poner: «….. o no quieran llegar al fondo…..»

  4. Constantino Díaz Fernández dice:

    Ya he leído el artículo dos veces y cada vez lo entiendo menos. La verdad es que lo he encontrado un poco anfractuoso. ¿Será que me estoy quedando «lelo»? Bueno, si es así, será cosa de la edad, los efectos colaterales derivados de las plumas que se van dejando por el camino, o lo que es lo mismo: heridas de guerra cuyas secuelas se manifiestan con el paso de los años. En resumen, «causa sui», como diría Spinoza. Lo que sí tengo que decir (a Dios lo que es de Dios…) es que me he reído un montón, y, además, con un ejercicio de apocatástasis, me he vuelto a colocar en el pupitre de la «escuelina», aquella que precedía a la escuela primaria, conocida en estos tiempos como enseñanza preescolar, y me parece estar escuchando al maestro, repetido a coro con los alumnos: la, le, li, lo, lu… ma, me, mi, mo, mu… pa, pe, pi, po, pu… Y así hasta la hora del recreo. ¡Qué tiempos aquellos! Por cierto, recuerdo que unos amiguetes de la infancia que iban a otra «escuelina», cuya maestra respondía al nombre de Yolanda (supongo que sería el verdadero, pero, como las mujeres siempre fueron tan suyas, igual era un apodo, nunca sabe), que me decían que era muy «severa». Lo que nunca les he oído es que fuera «lela». Lo que me sí me produce un cierto estupor es la forma de llamar, en estos tiempos, a los padres, abuelos y otros ascendientes. Me parece una falta de respeto. Me da alipori.
    Pax vobiscum.

  5. ROSANA NUÑEZ PARAMO dice:

    Lo del Congreso es como un patio de colegio, la votación de la reforma una estafa con peluca amarilla rizada, y lo de democracia representativa es un oxímoron.

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