ENTIERROS

El Rey alejado, Don Juan Carlos, tiene que pensar en su nueva vida en España

                 En el libro “Mon Roi déchu”  ( “Mi Rey Caído”)  de Laurence Debray, el Rey Don Juan Carlos , el Rey alejado que no exiliado, se refiere al funeral y entierro del Duque de Edimburgo, que le pareció “magnífico, muy conmovedor y elegante”. Y al de su Padre, Don Juan De Borbón, Juan III para los viejos monárquicos resistentes, “que fue muy bonito”. Al Duque de Edimburgo le faltó lo que Don Juan tuvo. La salida desde el Palacio Real de Madrid, el más rico y poderoso de Europa, y la llegada, el “Te Deum” y entierro en el Monasterio del Escorial. Y Don Juan Carlos remacha: “ Ahora me toca pensar en el mío”.

                Está bien que lo piense, pero sin prisa. Lo que toca ahora es preparar la vuelta a España desde su injusta y humillante lejanía. La vida es así. Cómo decía Don Juan con retranca castiza, “a qué buenas cacerías me invitan los que me dieron la espalda durante los 40 años de exilio”. Y lo decía sin rencor, que en el ánimo y el cuerpo de Don Juan no tenía lugar ni sitio.

               En su Funeral de Estado, El representante de la Reina de Inglaterra fue el Príncipe de Gales. Al abandonar el coche, se detuvo durante un minuto admirando la fachada norte del Monasterio, y comentó: “Jamás he visto mayor grandeza”. Don Juan Carlos tendrá esa grandeza y no tiene que......


Para seguir leyendo
el artículo de Alfonso Ussía hay que estar Suscrito.

Elige el modelo de suscripción que prefieras o, si ya formas parte del Club Alfonso Ussía, accede a tu cuenta:

 

Contenido privado

Entra o suscríbete ahora

Comparte:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

3 Replies to “ENTIERROS”

  1. Fernando José Fernández de Tejada Simoes dice:

    Al Príncipe de Gales le hubiera dicho: Recordad Señor que quien mando construir este Monasterio, de San Lorenzo del Escorial, fue también Rey de Inglaterra.
    La Grandeza nunca está sola, aunque pueda ser abandonada por otros menos grandes, la grandeza se lleva muy dentro, es consustancial con quien la posee y eso no hay quien lo pueda quitar, aunque te exilien, te abandonen, te denigren o incluso te maten. La grandeza, la de verdad, la de espíritu, acompañará hasta la tumba, esté donde esté y sea cual sea su tamaño, a quien es digno de ella.
    Don Juan Carlos no tiene que preocuparse en modo alguno por su entierro, la Grandeza,- a pesar de sus errores, en todo caso menores en el computo general,- está con él. Tanto, al menos, como la generosidad debiera estar con todos nosotros, los españoles, si tuviéramos un ápice de esa grandeza que al Rey le sobra.
    Un querido amigo mío, canciller de la Orden del Santo Sepulcro, quiso hacerme de ella hace años, le dije: Fran, a estas alturas, hace mucho que me casé y para mi entierro no necesito uniformes.
    Cuando llegue el momento del viaje mejor hacerlo ligero de equipaje y volar, como las cenizas del volcán.
    Buenos días, y no se preocupe Señor, tendrá cuando sea, espero que tarde mucho, un buen viaje, seguro.

  2. José Miguel Moreno Pimentel dice:

    En realidad para Dios todos estamos vivos.
    El que no veamos a los muertos solo es una mera ilusión optica. Ya se nos pasará.

  3. alberto mallofré sánchez-pantoja dice:

    Que se quede donde está…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos destacados

Alfonso Ussía

¡Ser normal no es nada fácil!

Sígueme en Twitter

PÁGINAS

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

CONTACTO