ESPAÑOLAS

Al lado de mis españolas, la Virgen del Carmen y la Virgen del Pilar, por milagrosa que sea, la francesa no tiene nada que hacer...

                  Escribo en la mañana del 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, la Estrella de los Mares. Y os voy a contar el último Día del Carmen de un marino español excepcional.

                   Don Juan De Borbón inició su agonía a bordo de El Giralda. Aquella mañana, El Giralda amaneció engalanado. Los pescadores y marineros le llevaron, encarándose a su barco, la imagen de la Virgen del Carmen, escoltada por centenares de embarcaciones. Don Juan recibió a su Patrona en posición de firmes, como un árbol anclado en la proa de su balandro. Y de todos los barcos nacieron las voces que entonaron la “Estrella de los Mares” de nuestros marinos de guerra. 

Era el 16 de julio de 1992, y de ahí zarpábamos hacia Málaga, el Estrecho, Puerto Sherry y finalmente desde Bonanza y la boca del Guadalquivir entregado al mar, rumbo a Sevilla, donde se celebraba la Exposición Universal.  El 19 de julio El Giralda, con un buen viento de levante, cruzó el Estrecho de Gibraltar. Don Juan se despedía, sentado en la bañera de popa, de la mar. –Quiero cumplir por última vez mi rito-, nos dijo a Teodoro de Leste, su leal Ayudante, Capitán de Fragata, y a mí. Y al navegar a la altura de Punta Europa, Don Juan se levantó y dedicó un fulminante corte de mangas a la “Union Jack”. “Quiero y respeto mucho a esa Bandera siempre que  no ondée ahí”.

Cumplido el rito, el Almirante Honorario de la Armada Española y de la Marina Británica, entró en la cámara del Giralda, con sus metopas y dos marinas excepcionales. La que representaba una revista del viejo Giralda con su padre Alfonso XIII a bordo, y la llegada al puerto de Porstmouth de los restos mortales de su abuelo, Príncipe de Battenberg, que recibieron los honores correspondientes de la Marina británica conservados en un gran barril de ron para evitar su deterioro.  Honores a un barril de ron.

            Ya en Sevilla se inició el fin. Cuando desayunaba al día siguiente se le cerró el conducto de la tráquea y urgentemente voló hacia Pamplona.

            En la habitación 601 de la Clínica Universitaria de Pamplona, la vida de Don Juan se desvanecía a chorros. En el salón contiguo a su habitación, pasaba las horas. Le atendían, principalmente, los doctores Rafael García Tapia, Azanza y Moncada. Teresa Espadas, su enfermera, sentada siempre a su lado y liberándole de flemas. En la pared enfrentada a su sillón, una imagen de la Virgen del Carmen, otra de la Virgen del Pilar y enmarcado, su nombramiento de Capitán General Honorario de la Armada Española firmado por su hijo, el Rey Juan Carlos I.

             Aquella tarde recibió la visita de un matrimonio, siempre leal, que se detuvo en Pamplona para visitarlo. Procedían de Lourdes y viajaban rumbo a Madrid. Y le llevaron una preciosa imagen de la Virgen de Lourdes. Don Juan ordenó situarla entre las imágenes del Pilar y del Carmen. Cuando se despidió el matrimonio, Don Juan reclamó la presencia de Jesús, su Ayuda de Cámara, castellano de Cuéllar, que se alojaba en la habitación inmediata y que durante el día servía de secretaría.

“Jesús, por favor. Con mucha devoción y cuidado, te llevas a tu habitación la imagen de la Virgen de Lourdes que me acaban de regalar. Pídele por mi todas las noches. Pero no quiero tenerla en mi cuarto. Al lado de mis españolas, la Virgen del Carmen y la Virgen del Pilar, por milagrosa que sea, la francesa no tiene nada que hacer”. Y así se hizo.

                 Enfermó gravemente el 16 de julio de 1992 y falleció en Pamplona el 3 de abril de 1993. Nació en La Granja de San Ildefonso –soy de provincias, pero crecí en Madrid, en la calle de Bailén número 1, (el Palacio Real)-,  que es la ola norte de la sierra de Guadarrama. Y descansa en el Panteón de los Reyes en el Escorial, ola sur de la sierra. “Juan III, Conde de Barcelona”, el gran Señor y Marino de España.

Fue el gran Rey del exilio, el Rey sin trono, y a la inscripción de su túmulo de mármol negro, situado sobre la puerta del Panteón de los Reyes, le falta la H y la R que rubrican las tumbas de sus antepasados. Hipaniarum Rex.

                                              Alfonso USSÍA

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4 Replies to “ESPAÑOLAS”

  1. Diego Gomez-Arroyo Oriol dice:

    Pelos de punta, Alfonso

  2. Fernando José Fernández de Tejada dice:

    Magnifico. Si Señor.
    Nada que añadir hoy; nada mas que decir en esta España nuestra que, en los últimos tiempos está tan escasa como huérfana de señorío.
    Habrá que insistir, rezar mas, a la Estrella de los Mares. No nos vendría mal una manita, a poder ser redentora, de nuestra Señora. Se agradecería, desde luego falta nos hace a todos.

  3. Enrique Rodriguez dice:

    Excelente articulo
    Y me pregunto. Que cosas mas importantes tenía que hacer ayer nuestro actual Rey. ( el nieto) , Capitan general de La Armada, para no acudir, como viene siendo tradición de muchos años en tan señalada fecha, a la entrega de despachos a la nueva promoción de oficiales de la Armada en la Escuela de Marin.?

  4. Proby dice:

    Don Juan De Borbón no fue NUNCA rey. Ni de hecho ni de derecho.

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