Lustros ha que no discuto la extraordinaria trayectoria interpretativa de los hermanos Bardem. Quizá el motivo de mi serenidad se deba a que jamás he visto una película en la que intervengan los hermanos Bardem. Con los hermanos Bardem que no se apellidan Bardem me sucede lo mismo que con los sesos rebozados. Los tolero con mucha educación a pesar del asco que me producen los sesos rebozados, que jamás he probado ni probaré. Y con las criadillas, los riñones y demás repugnancias de casquería.
Tampoco me considero autorizado para calificar la categoría profesional de Guillermo Toledo, Pepón Nieto y demás cómicos de nuestro cine. No veo cine español. Me basta y sobra con financiarlo sin que nadie me haya solicitado permiso para usar mi dinero en beneficio de esa banda de gorrones. Y nada tengo personal ni anímico contra los Bardem, que por otra parte son dueños de pensar y decir lo que se les antoje porque son ciudadanos de una nación, todavía libre, que respeta la.....
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